LIBRO EN PRODUCCIÓN Y DISTRIBUCIÓN

Fer comarca

El Centre d’Estudis Comarcals i el Baix Llobregat (1974-2015)

 

La historia del Centro de Estudios Comarcales del Baix Llobregat es tan intensa, se han hecho tantas actividades, ha pasado tanta gente, se han imaginado tantos proyectos, se han soñado tantas propuestas, se ha vivido tanto, ha sido tan importante para el territorio y su gente, que ha requerido investigación y reflexión antes de poner negro sobre blanco lo más importante de cada momento. El resultado es una síntesis de 40 años de historia al servicio de dos causas absolutamente interrelacionadas: el conocimiento y el territorio, que quiere decir su gente, sus tradiciones, su cultura, sus formas de vida, el paisaje dañado, el río que nos da identidad y que tanto nos ha hecho sufrir y tanto nos ha alimentado. Como toda empresa humana, un Centro de Estudios es un conglomerado de perspectivas.

Nacido realmente en democracia, aunque heredero de las múltiples sensibilidades del antifranquismo militante o sentimental, y por tanto sometido a las presiones de la política y del poder, tuvo la virtud de saber flotar sobre los mares partidarios, agitados o calmos, sobre la base de un talento aprendido, que habla muy bien del talante pluralista pero también pragmático, de los que condujeron la entidad a lo largo de los años. Inmersa en una realidad invertebrada que había que configurar primero y enseñar a amar después, ya se veía que sólo podía funcionar a base de unir voluntades y mendigar ayudas.

 

El autor

Jesús A. Vila García es periodista, licenciado en Historia por la Universidad de Barcelona y DEA por la UPF. Fue director, en la comarca, de las revistas El Llobregat y El Nuevo Llobregat, de una radio municipal y posteriormente redactor jefe de Diario de Barcelona. Socio de primera hora del Centro de Estudios Comarcales, fue miembro de Junta durante un corto período y, desde 1999 hasta 2015, el responsable de la empresa Ambar Comunicació, SL, colaboradora en las tareas de edición y publicaciones de la entidad. Es autor de una docena de libros entre trabajos de historia, obras de divulgación, teatro, novela, recopilaciones de artículos, etc.

 

Del prólogo de Ignasi Riera

Jesús: tu nombre te predestinaba a escribir el evangelio de nuestro Centro de Estudios. Y a tu escrito has sabido hacer crónica, con mucha letra pequeña, que es, en definitiva, la que cuenta sobre una experiencia tan original como insólita. En un escrito que enviaba antes de ayer a ‘Punt de Trobada” de Viladecans —y del que te adjunto copia—, vuelvo a explicar por qué y cómo el contacto con mi comarca de adopción ha marcado el hilo rojo de mi (sin embargo escasa) educación sentimental. Dejas muy claro, Jesús, que ha funcionado —y bien!— una propuesta destinada, en principio, al fracaso o a una página efímera, una más de tantas fantasiosas (y voluntariosas) iniciativas culturales. Lo primero que demuestra tu trabajo es que, pese a los escollos de todo tipo y con recursos limitadísimos, el proyecto no sólo ha salido adelante sino que, además, ha cuajado. Sí que la nostalgia me hace recordar los comienzos de los Clopas, Mauri, Albert Massegur o un entrañable padre Canals. Pero aquello podría haberse quedado en un nuevo episodio de Els sabis de Vilatrista de Santiago Rusiñol. Y creo, Jesús, que haces muy bien marcando los periodos del Centro asignándoles a sus puntos de referencia o ‘Presidentes’: gloria y honor al Dr. Jaume Codina, al Dr. Carles Riba y Romeva, a la ilustre Conxita, entre otros. ¿Por qué? Porque una comarca tan compleja, y —en palabras del sabadellense Pau Vila— “tan absurda, en sus medidas actuales”, era un verdadero conjunto de conjuntos, de síntesis problemática, si no imposible. Y las aportaciones individuales, y generosas, de profesionales acreditados en sus ramos como el historiador, geògrafo y teólogo laico Dr. Codina, Onofre Pelford —dedicado, cuando lo conocí, a producir lapidas—, Isidre Clopas, que soldaba el Baix LLobregat con Martorell, Josep Moran, que nos recordaba los nombres de cada cosa y de cada lugar, Miquel Roa, teórico y práctico de la arquitectura más audaz, Mercè Renom, que nos ha aclarado la vivacidad de los movimientos sociales de tiempos en que ni los más ancianos, como yo, estábamos, Oriol de Bolós, Montserrat Pagès, Ferràn Balanza, Carles Riba, M. Luz Retuerta (por mencionar algunos nombres de memoria), y todo el grupo de los nuevos adheridos, con los que ya no conviví, han conseguido redescubrir una comarca, ahijarsela, hacerla nuestra (incluso de los que entrábamos prácticamente de soslayo).