Libro en distribución por la editorial


El Senyor de Calders

Sergi Pich i Cañisà

Prólogo del libro.

“Sobre un pequeño cerro llamado Puig Cardener, un castillo, poco más que una torre, atalaya el horizonte. De planta cuadrada y trece canas de altura, está rodeado de un muro de tapia que abarca hasta la iglesia de Santa María, punto de encuentro de los lugareños “. Estamos en los siglos de la alta edad media y con esa descripción del puesto primigenio de Manresa empieza un apasionante relato que nos traslada, de una forma dinámica y viva, hasta las conflictivas tierras de frontera de la llanura de Calaf. De allí, con un exquisito vocabulario y una cuidada documentación histórica, volvemos a Manresa y emprendemos el camino natural que, a través del monasterio de Sant Benet y el puente de Cabrianes, marcaba el valle del río Calders. Una excitante sucesión de acontecimientos nos irá situando en ese áspero, vacío y violento territorio, de tal manera que ya nos será muy dificultoso podernos despegar de las aventuras y desventuras de los personajes que configuran esta excelente narración.

“El Señor de Calders” rezuma, desde las primeras páginas, un especial interés para hacernos entrar de lleno en ese momento histórico oscuro, sin leyes, sin normas y sin muchas expectativas de futuro, para la gran mayoría de la población, como no fuera la propia supervivencia y subsistencia diaria. Los señores feudales y el influyente papel de la iglesia, reflejado en el naciente monasterio de Sant Benet de Bages, serán a su vez causa y consecuencia del porvenir de un alegre Berenguer, el protagonista de esta trepidante aventura, que, como todos los jóvenes de aquellos movidos y conflictivos años, se convertirán en adultos por la vía rápida, sin darse cuenta y sin ni siquiera quererlo.

Es en este entorno geográfico, social e histórico, en aquellas tierras baldías y de repoblación, feudos donde la codicia, la propia lucha por la vida diaria y la ley del más fuerte embrutecen la mínima condición humana, donde el autor va desgranando precisas y cuidadosas descripciones del territorio, de las formas de vida y de vivir de la gente, de espacios y lugares todavía perfectamente identificables y, por encima de todo, los sentimientos, sensaciones y desconsuelos que, en buena parte, son el poso no olvidado de aquellos protagonistas.

Con un ágil ritmo de narración de unos hechos que combinan perfectamente la novela y la realidad histórica, una trabajada documentación, una cuidada recuperación toponímica y un rico y preciso vocabulario, Sergi Pich nos regala una encendida sucesión de escenas que configuran una trama argumental bien urdida con un preciso punto de intriga y tensión y unas espléndidas y logradas puestas en escena de la propia geografía del territorio y de su gente. Si a esto le añadimos las reseñas de unas primeras chispas amorosas que las circunstancias de la propia aventura y el uso de un lenguaje rico y preciso irán inflamando con la propia sucesión de peripecias, llegaremos al desenlace final de la narración con la sensación de haber llenado hasta arriba nuestras propias alforjas de conocimiento y disfrute pero transportadas de una manera ligera, dinámica y ágil.

Este mismo desenlace, vertiginoso e inesperado pero muy bien argumentado, al abrigo del cerro que a día de hoy mira los restos del castillo de Calders, nos ejemplifica los juegos de las influencias y las manipulaciones de los estamentos privilegiados para poder salir con la suya. Una situación que en el transcurso de los siglos poco ha cambiado y que nos puede hacer abrir los ojos para comparar que la evolución geográfica, histórica o tecnológica en nada se parecen a la evolución humana y social que se hubiera querido y deseado.

Esta primera entrega de “El Señor de Calders” es una novela que, con una traza elegante y desenvuelta, nos hace conocedores y contribuye al conocimiento histórico, antropológico y geográfico de la Cataluña central, de sus antepasados ​​y de sus propios orígenes, forjados a golpe de espada, mediante una ingeniosa aventura bien articulada que a nadie dejará indiferente y que, a buen seguro, hará pedir al lector una segunda parte de las aventuras de Berenguer, ahora ya bien asentado en el Molí del Salt de Sallent .

Jaume Perarnau i Llorens
Doctor en Història de la Técnica i Patrimoni Industrial per la EHSS de París (Francia)

 

Sergi Pich i Cañisà (Castellar del Vallès, 1972) es maestro de Educación Primaria diplomado por la Universidad Autónoma de Barcelona. Después de trabajar en diferentes escuelas del Vallès, inicia una experiencia laboral en La Bressola de Prades (Catalunya Nort) que dura cinco años (1999 – 2004) y que le dejará una profunda huella. Vuelve al Principado donde continúa la tarea docente en la escuela pública y se instala en Calders. Algunas de las actividades pedagógicas llevadas a cabo en las escuelas por donde ha pasado, han sido publicadas en diferentes números de la revista Guix e Infancia. Persona implicada con el territorio y la lengua, comprometida con el país, participa de la vida asociativa y política local. Es padre de dos hijos con quien comparte la pasión de descubrir el entorno. Gran aficionado a la escritura, recoge en su blog, Finestra Oberta (sergipich.blogspot.com), diferentes experiencias personales relacionadas con sus aficiones y pensamientos. Autor de dos libros publicados en la red, A trenc d’Alba i Ulls tendres (Bubok), ahora da el paso a la impresión en papel de su última novela, El señor de Calders.

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