LIBRO EN PRODUCCION Y DISTRIBUCION

4 ESTACIONS 4

Este volumen que presentamos ahora es un libro de autor, numerado y autenticado por el artista, en edición de lujo y papel volumen especial y el mismo formato que las pinturas y dibujos originales que acompaña los cuatro poemas estacionales del gran escultor y pintor hospitales Ferran Soriano. Tiene una carrera artística de más 40 años, dos centenares de exposiciones individuales y colectivas, numerosos premios y obra suya expuesta en espacios públicos de un gran número de municipios nacionales y extranjeros y, últimamente, con una envidiable carrera poética. Escritores, poetas y críticos de arte de la talla de Miquel Martí i Pol, Olga Xirinacs, Joaquín Huerta, Daniel Giralt-Miracle, J. Corredor Matheos, Josep M. Cadena, Francesc Miralles, Carles Duarte o Francisco Candel -del que era gran amigo personal- han escrito de Soriano y de su obra, siempre destacando la calidad artística del autor y de sus composiciones, donde el acero y el mármol juegan un papel fundamental y ahora las palabras brillan con luz propia. En esta ocasión, el prólogo del libro es del escritor y amigo, Ignasi Riera.

Ejemplar de 44 páginas númerado, autenticado por el artista y firmado a mano para las opciones 2, 3 y 4 de mecenix.com. Edición única de 300 ejemplares, de los que en distribución 295. Los 198 primeros ejemplares en opción de micromecenazgo y los 97 restantes en reserva por el autor.

 

(De la Presentación del autor)

Hace cuatro años, concretamente en 2010, escribí las sensaciones que me producía el trayecto en el ferrocarril, el “tren”, camino de mi estudio en Sant Boi un día del mes de enero, dándole forma de poema, sin pensar en nada más, sencillamente surgió.

Para el mes de junio del mismo 2010 me salió otro, —parece pues que el corto viaje me empuja a escribir. Esto me hace pensar que quizás podría hacer uno de cada estación astronómica.

Hice el último en 2011, queriendo siempre que coincidiera en hacerlo en pleno momento de cada época del año.

Como tantas otras cosas quedaron en el rincón, reposando, cuando de repente, el grifo se abrió de nuevo, ya en 2014, cuando al leerlo nuevamente, inicié un proceso que me fue abriendo todo un curioso sendero lleno de connotaciones y coincidencias, cuando menos, curiosas.

La motivación, tal vez se produce, porqué, desde el tren, de Cornellà a Sant Boi, al salir del túnel y, iniciando la circulación por el exterior, presenta un panorama que se hace mirar y, me impulsó a escribir poemas. Decidí entonces fotografiar desde la ventana del tren el paisaje del río Llobregat, siempre en dirección a Montserrat, haciéndolas coincidir escrupulosamente en cada espacio estacional, primavera, verano, otoño e invierno, es decir, pude hacer la última a finales de 2014.

Con ello -pensaba- quedaba cerrado con el 4, cuatro años desde el primer poema y cuatro visiones del panorama 4.

Sin pensarlo, sin embargo, aparecieron más casualidades con el guarismo 4, cuatro es el número de estaciones por las que paso desde hace un montón de años, para ir de casa al estudio y viceversa, L’Hospitalet- Av. Carrilet, Almeda, Cornellà-Riera y Sant Boi.

Me encuentro, pues, que el 4 se vuelve a repetir más veces.

4 poemas de las estaciones astronómicas.

4 fotografías del río Llobregat desde el tren.

4 estaciones del Ferrocarril.

4 años desde el primer poema 2010-2014.

4 pasos (expresión popular) para indicar que algo se cerca, si así lo queremos redondear con otro cuatro y, forzando la situación, ya que la estación de Sant Boi está a cuatro pasos (mal contados) de mi estudio .

Ahora pues este proyecto de libro queda complementado con (cuatro) pinturas de estas 4 estaciones, por lo tanto pues, otro 4.

No sabiendo si este 4, 4, 4, 4, 4, 4  conforman alguna cifra o seriación cabalística, esotérica o astrológica y que puede tener que ver algo con mi año y hora de nacimiento en 1944 a las 4 de la tarde.

Todo este descubrimiento de eventos vinculados al numero 4, sin duda me hace gracia y, con media sonrisa y medio en serio me intriga, haciéndome sentir que es como estar dentro de un juego que no controlo, de circunstancias casuales, o no, extrañas y, por lo menos, de una cierta sensación de misterio que va más allá de lo que yo puedo comprender, ya que nunca me había fijado, dado mi escepticismo con estas cosas.

 

(Del Prólogo de Ignasi Riera)

Un día, el buen amigo me enseñó, con puesto de hombre tímido -tiene los aires de aquellas figuras que dibujaba el gran Cesc-, poemas suyos, que componía a lo largo de sus viajes en el tren … que te lleva desde la plaza de España hasta, si es necesario, Igualada o los pies de Montserrat, pasando por l’Hospitalet, Cornellà, Sant Boi, Sant Vicenç dels Horts, etc. Releo la obra poética -de poesía de la palabra- de este nuevo artista de la palabra preciso (y nada retorcido) que se llama Ferran Soriano. Título: ‘Las Cuatro Estaciones’. Qué gran homenaje a un tren de vía estrecha o al veneciano Antonio Lucio Vivaldi, que había nacido en 1678 y que moría en Viena un julio de 1741. Nos lo sabemos de corazón, porque es el violinista excelso que puso música ‘Las Cuatro Estaciones’ que hermanan armonía con ganas de vivir, alegría y belleza, siempre bajo la metáfora de la meteorología. Por cierto: ¿puedo cometer la herejía de decir que nuestro nuevo poeta, Baixllobregatense de adopción, aporta un valor añadido al gran Vivaldi? Los paisajes que describe son urbanos. O, tal vez, suburbanos. Como en su día Maiakovski, Ferran Soriano los mira cada día, los fotografía, huele ‘el agua sucia, el marrón oscurecido del río’, que un día otoñal le lleva a formular un deseo:

“Espero, sin embargo, un retorno / los dorados amarillos brillantes, / armonizados por este sol / afianzado con la fuerza fértil / de este paraje del Bajo … / Llobregat”.

Amigo: incluso en días fríos de enero, eres capaz de sentir, sentado junto a la ventana “la sensual calor del sol”, el corto momento que te invita a soñar. Como has hecho con nosotros. Gracias por todo. (Ep! Y que el poeta no mate el escultor).

Ignasi Riera